TRES GRANDES EJES VERTEBRAN EL IDEARIO DE NUESTRO CENTRO DE ESTUDIOS
La Formación humana y académica en virtudes de nuestros alumnos; de modo que sea una Educación al mismo tiempo plenamente humana y humanizante.
Si hay algo puesto de relieve en nuestra sociedad, en los últimos años, es la pérdida progresiva de valores y virtudes en los jóvenes y adolescentes, debido a muchos factores. Por ello, nuestro centro de estudios pone como prioridad de su estilo educativo, el proceso formativo de sus alumnos como base sólida sobre la cual se sustenta todo el edificio de la persona. ¿Cómo llevamos esto a la práctica? En el contexto de las clases de nuestra Academia, instamos a los chicos a ir dando pasos en su madurez humana, interpelándoles a ir asumiendo la responsabilidad, la disciplina, un plan de trabajo, la organización, el esfuerzo, como virtudes que posibilitan el bien, y así mediante su puesta en práctica ir tomándolas como hábitos de vida, para lograr su cometido.
“La buena educación es el germen de muchas virtudes” (Don Bosco)
La Alegría en el estudio como fuente para el esfuerzo y el aprendizaje. Lo que Don Bosco llama “el arte de educar en positivo”. El motor de todo proyecto personal es la motivación de llevarlo a cabo. Para lograr esta motivación en el ámbito educativo, nada mejor que proponer y entusiasmar a los alumnos a alcanzar metas y propósitos que ellos mismos puedan marcarse. Uno de los aspectos que más lastran a los jóvenes hoy día es la falta de proyectos y metas concretas en las que realizarse personalmente. Por ello, en la Academia Don Bosco proponemos a nuestros alumnos un estilo pedagógico positivo, basado en la alegría de estudiar para aprender, no para ir “tirando”, conscientes de que en la persona existe el gusto por el conocimiento y por las obras bien hechas. La figura del educador es clave en este sentido para generar en los jóvenes estas actitudes frente al estudio; por ello, como educadores estamos comprometidos y convencidos con este modo de enseñar y tratar a nuestros alumnos, desde la motivación por llevar a cabo nuestro trabajo con alegría.
“Para nosotros, la base de todo consiste en estar siempre alegres” (Don Bosco)
La Educación Personalizada como clave para la concepción de nuestro proyecto educativo. Este estilo pedagógico pone en el centro a la persona en toda su integridad, con todas sus dimensiones (física, psicológica, espiritual) y en toda su unidad, para que sea el alumno el verdadero protagonista de su propio proceso de aprendizaje. De esta forma, los chicos crean su propio proyecto de trabajo y lo asumen como suyo, siendo los educadores y la familia, guía en este camino e instrumentos para esta finalidad. Educación Personalizada no quiere decir “individualizada”; más bien, conscientes de que en la vida necesitamos de los demás, esta concepción educativa tiene muy en cuenta la interrelación del alumno con otros compañeros, para ayudarse mutuamente en este proceso. Por ello, desde la Academia Don Bosco cuidamos especialmente de realizar un seguimiento de cada alumno, trabajando sobre las dificultades personales que puedan surgir y potenciando las capacidades de cada uno; de este mismo modo, al trabajar en grupos muy reducidos, resaltamos también el trabajo cooperativo entre chicos del mismo curso y las mismas asignaturas, como elemento fundamental de nuestro estilo didáctico.
“Vosotros jóvenes sois los responsables de vuestro futuro” (Don Bosco)